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El calor… un problema más allá de la infraestructura

  • Foto del escritor: info2670849
    info2670849
  • 31 ago 2025
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 7 sept 2025



En países con climas cálidos, todos los desarrollos industriales se enfrentan al mismo enemigo silencioso: el calor. Este factor no solo afecta la infraestructura, reduciendo la durabilidad de materiales y acortando la vida útil de los productos almacenados, sino que también dispara el consumo energético. Sin embargo, hay un aspecto aún más crítico que a menudo se pasa por alto y que en este artículo vamos a desmenuzar: las personas.


Es lógico pensar que hablar de calor tiene sentido porque, ¿quién más se queja de él? Ni los montacargas, ni las cajas, ni los racks. Solo las personas son capaces de expresar la incomodidad que genera trabajar en condiciones extremas. Pero reducirlo a “incomodidad” sería minimizar un problema que impacta directamente la productividad, la rentabilidad y la salud de los trabajadores.


Por eso vamos a dividir las consecuencias en dos grandes rubros:


  1. Productividad y rentabilidad

  2. Salud y seguridad ocupacional



1. Productividad y rentabilidad



Un estudio realizado en una fábrica en China en 2018 analizó la relación entre la productividad y las condiciones climáticas (Cai, Lu & Wang, 2018). Los hallazgos fueron reveladores:


  • Con una sensación térmica mayor a 25 °C, la productividad empieza a caer.

  • A los 35 °C, la productividad se reduce en un 8.5%.

  • Esto se traduce en pérdidas de USD $123.70 por trabajador.

  • Anualmente, el promedio fue de USD $1,236.00 por trabajador.

  • Con una planta de 33 trabajadores, la pérdida ascendió a USD $46,725.00 al año.

La ecuación es clara: calor = pérdida de productividad = pérdida de rentabilidad

El estrés térmico no solo genera incomodidad: está costando a las industrias miles, incluso millones de dólares cada año. Invertir en soluciones para el calor no debe verse como un gasto en “comodidad”, sino como una inversión estratégica para asegurar la rentabilidad en el corto, mediano y largo plazo. Y no, instalar unos cuantos ventiladores no es suficiente… pero ese será tema para otro blog.



2. Salud y seguridad ocupacional

Deshidratación, infecciones urinarias, enfermedades renales crónicas e incluso terminales son algunas de las consecuencias más comunes del estrés térmico en los trabajadores. Puede sonar alarmista, pero los datos lo confirman: según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), más de 26 millones de personas en el mundo sufren enfermedad renal crónica vinculada al calor laboral, especialmente en países con climas cálidos (OIT, 2019).



Este es un tema serio, porque estamos hablando de la calidad de vida de las personas que sostienen los procesos productivos que mantienen en marcha a la industria. Afortunadamente, cada vez es más común encontrar líderes empresariales conscientes, CEOs que se preocupan no solo por la huella ambiental de su empresa, sino también por la huella humana que dejan en sus equipos.




Conclusión

No se trata simplemente de “calor”. Estamos frente a un problema socioeconómico que impacta tanto en la productividad como en la salud de los trabajadores. Las pérdidas se cuentan en dólares… y también en vidas.



 
 
 

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